viernes, 10 de julio de 2015

La evaluación


 
 
¡Saquen una hoja!
 
 
 
“La actitud del docente frente a la evaluación deberá ser abierta, coincidiendo con su teoría de la enseñanza. Si se está de acuerdo con la idea de que, al enseñar, el docente no debe desarrollar una intervención caracterizada por su unidireccionalidad en la que la única voz a escuchar es la del propio docente sino que hay que dar lugar a la voz del alumno, esto es, a la manifestación de su capacidad para pensar y construir significados, del mismo modo en el proceso de evaluación debe encontrar el alumno un lugar para expresar los significados desde su propia perspectiva.”    
                                                                                                                                                             Camilloni.

      
Evaluar es “ayudar al alumno a ver lo que aún no vio"
EISNER.1998


Disposición en y para la evaluación:

ü  La escucha atenta de lo que pasa en el entorno de clases.
 
ü  Ayudar al alumno a descubrir cuál es su talento, le enseña a hacerse responsable de aplicar ese talento.
 
ü  Ante los errores ¡¡¡ que no vean fracaso, sino posibilidad de crecer!!!
 
ü  Todo un ambiente positivo, estimula al alumno a reconocerse positivamente autoimagen favorable, y crecer.
 
ü  El acompañamiento en el proceso es importante, esto es, motivación a leer, comprender, proponer, debatir, y que sus opiniones permiten enriquecer la clase.
 
ü  Frases y consignas claves para motivar la tarea y orientación del trabajo a realizar puntualmente y no dispersando hacia otras áreas secundarias y no relevantes al tema puntual.
ü  Todo proceso evaluativo ayuda al alumno a autoevaluarse y proponerse mejorar sus actitudes y resaltar potencialidades.
 
“Quizá lo más importante que podamos hacer como docentes es identificar los errores. Identificar quiere decir que no siempre vamos a poder saber cuál es la causa de los errores. Pero en algunos casos sí, y en la medida en que podamos categorizar los errores posibles, podremos enseñar”.
                                                                                                                                        CAMILLONI 1998

De los errores de aprende


¡De los errores sí se aprende!

Esto es lo que postula Jean Pierre Astolfi, un académico francés, especialista en educación de la ciencia.
“El problema de error en el aprendizaje es seguramente tan antiguo como la enseñanza misma. Sin embargo, nos encontramos continuamente con el error en la vida diaria, y el sentido común no deja de repetirnos que sólo dejan de equivocarse los que no hacen nada… En la mayoría de las actividades que practican los jóvenes, desde el deporte a los juegos de ordenador, lo consideran como un desafío, objeto de apasionadas competiciones entre amigos, como una ocasión más de superación. Sin duda porque sienten que aprenden algo más en cada ocasión en que intentan algo en lo que equivocarse."
"En la escuela todo cambia. El error es fuente de angustia y de estrés.”
Este "error como fuente de angustia" es lo que veremos a continuación:
 
Sin embargo, continúa Astolfi
“El error parece una buena forma de analizar modelos pedagógicos; es la piedra de toque de una mayor profesionalización del trabajo del enseñante.”

Astolfi considera el error como un indicador de procesos: 
 
"En los modelos constructivistas los errores no se consideran faltas condenables ni fallos de programa lamentables: son síntomas interesantes de los obstáculos con los que se enfrenta el pensamiento de los alumnos. “Vuestros errores me interesan”, parece pensar el profesor, ya que están en el mismo centro del proceso de aprendizaje que se quiere conseguir e indican los progresos conceptuales que deben obtenerse."

Aquí un video de cómo podemos aprender de los errores.

 

La escuela que aprende de las escuelas


La escuela aprende de las escuelas.

 
ü     Programa Aprender de las Escuelas
Salta (Noroeste argentino)
En Argentina hay escuelas que a pesar de trabajar en contextos adversos logran garantizar el derecho a la educación de todos sus alumnos. El proyecto “Aprender de las escuelas” se propuso encontrar algunas de esas escuelas, conocerlas, y reconocer todo aquello que sus equipos hacen para lograrlo.
Recorrimos la provincia de salta con esta meta. Encontramos escuelas abiertas, pujantes y comprometidas con los aprendizajes de sus alumnos. Son ejemplos que muestran que una educación de calidad para todos es posible.
 
“ Cuando la maestra se esmera mucho,
 
  yo, ya entiendo”    
                                                                                          
                                 Jennifer, alumna de 6° grado nivel primario, Escuela 4080, La Viña (Salta)
 
“Cuando empezas a focalizar en los aprendizajes, auto cuestionarte de qué manera enseñas, rehacer o desandar el camino mal hecho, comienza la mejora en la calidad educativa. También es importante sacar a los niños de estereotipos, desechar todas las prácticas áulicas rutinarias que no dan resultado. Nuestra escuela trabaja desde el compromiso social, y siente que con un poco de amor, todo se puede.”
                                                                 Liliana, ex directora de nivel primario, escuela 4795, Tartagal
 
 
 

“Toda institución debe organizarse para la consecución de sus fines y, por lo tanto, debe tener capacidad para corregir los desvíos. Esta corrección de los desvíos puede pensarse desde dos perspectivas, que darán dos modelos bien dispares de cómo organizarla y cómo administrarla.
La perspectiva tradicional piensa a la gestión y la organización desde el paradigma del control. Pero prevenir el error, y dirigir a la organización hacia sus objetivos, no es la única manera de plantearlas.
Otra forma es pensarlas desde el paradigma del aprendizaje institucional, que significa por un lado reconocer y corregir el error, pero también flexibilizar a la organización facilitando el aprendizaje de nuevos procedimientos y nuevas respuestas frente a los nuevos desafíos. En suma, frente a la organización rígida y endodirigida, que desconoce los cambios y turbulencias externas, una organización flexible y heterodirigida, que no sólo acepta el desafío del entorno sino que es capaz de aprovecharse de él como motor de la transformación institucional.
Peter Senge plantea la idea de la organización inteligente. Estas organizaciones inteligentes son las que están abiertas al aprendizaje.
La disciplina es una senda de desarrollo para adquirir ciertas aptitudes y competencias. La práctica de una disciplina supone un compromiso constante con el aprendizaje.
Necesitamos ‘escuelas inteligentes’, es decir escuelas organizadas flexiblemente, con capacidad de transformación permanente.
Este estilo de gestión eficiente se basa en un modelo de planificación opuesto a la planificación clásica normativa.
Sus características principales son (Aguerrondo, 1992b):
a.       No se basa en las normas de lo que debe ser, sino en la realidad de lo posible.
b.      No trata de hacer todo junto sino de priorizar en función de la importancia de los problemas.
c.       Lo que hoy no es posible, puede serlo mañana, si se van abriendo las condiciones de su factibilidad.
d.      No se trata de administrar la institución sino de guiarla hacia su transformación.”
Inés Aguerrondo, La escuela como organización inteligente. Ed. Troquel - Primera edición, marzo de 1996, Capítulo 1 La escuela transformada: Una organización inteligente y una gestión efectiva

viernes, 3 de julio de 2015

El desafío de las TICS


Tics, ¿Herramienta o amenaza docente?


 

 
 
“Entre las instituciones educativas y sus alumnos existe una brecha que va más allá de la utilización práctica de ciertas tecnologías. Hay lenguajes nuevos y códigos divergentes que manifiestan el comienzo de un nuevo modo de entender el mundo, de un nuevo paradigma. No terminamos de entender el papel que la comunicación instantánea tiene para la conformación de nuevas formas de conocer, de aprender y de relacionarse con los demás y con el mundo. No sabemos aprovechar aún a estas tecnologías para elaborar una nueva síntesis cultural que ayude al desarrollo integral de los ciudadanos del siglo XXI. El imperio de las imágenes y la irrupción de la virtualidad marcan un territorio que, para los adultos y fundamentalmente para los educadores, aparece como desconocido, hostil y peligroso. Pero nuestros alumnos ya habitan en él, ya lo consideran propio y natural. Nuestra vocación nos impulsa a buscarlos en esos nuevos terrenos para poder presentarles, con lenguajes acordes al nuevo paradigma, aquellas ideas que pueden ayudarlos a crecer, alejándolos de lo artificial y lo superficial”.

Levadura en el mundo. La educación para el siglo XXI. Gustavo J. Magdalena

Educación e Inclusión


Condiciones Favorables para aprendizaje en contextos desfavorables


Este es un ejemplo para imitar. En la villa 21-24 de Barracas, gracias a la gestión de un grupo de sacerdotes y de laicos, se creó la Institución Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé en 2009.

De tres años de duración, está dirigido a adolescentes mayores de 15 años que viven en la villa 21-24 de Barracas, que hayan abandonado el secundario y contempla la posibilidad de cursado por materias para los jóvenes impedidos de seguir el sistema tradicional por problemáticas sanitarias o sociales.

Testimonios

“En mi familia soy la primera que terminó el secundario” 
“Acá están los padres (sacerdotes) que nos conocen y están siempre cerca y si no venimos van a preguntarnos qué nos pasa”
“Pude seguir porque mi mamá me cuidaba los chicos”


La Educación Inclusiva en lugares desfavorables es responsabilidad de todos los actores, estado, comunidad barrial, padres, institución educativa y de los propios alumnos.
 
http://www.lanacion.com.ar/1501013-los-primeros-egresados-del-padre-pepe

Educación tras las Rejas...


Una propuesta de Educación Integradora
La educación integradora se ocupa de aportar respuestas pertinentes a toda la gama de necesidades educativas en contextos pedagógicos escolares y extraescolares. Lejos de ser un tema marginal sobre cómo se puede integrar a algunos alumnos en la corriente educativa principal, es un método en el que se reflexiona sobre cómo transformar los sistemas educativos a fin de que respondan a la diversidad de los alumnos. Su propósito es conseguir que los docentes y los alumnos asuman positivamente la diversidad y la consideren un enriquecimiento en el contexto educativo, en lugar de un problema."
"UN DESAFÍO UNA VISIÓN", UNESCO, 2003
 
Una experiencia:  Taller de Poesía dentro de la Unidad Penal 48 (cárcel de San Martín)
Centro Universitario (Cusam)

 
 
La iniciativa para este espacio nació desde los propios presos.
Para mucha gente, trabajar en una cárcel puede ser algo que genere miedo o dudas. “… me pareció como cualquier espacio didáctico. Un desafío como cualquier otro que tenés en la vida.  Fue algo que pidieron ellos, y cuando vas respondiendo una demanda es más fácil que ir con algo que armaste vos. Yo fui a preguntar qué querían, qué necesitaban y por qué lo querían; y entre todos fuimos construyendo el espacio”
Cristina Domenech
 

 
 
 

La misión espiritual de la Educación



Hacia una buena educación.


Gustavo Magdalena, licenciado en Dirección y Supervisión de Instituciones Educativas por la Universidad Católica Argentina, nos brinda una excelente propuesta a la hora de encarar nuestra labor como educadores que buscan una educación integral.

“Una pedagogía de la educación”. Así nombra Magdalena su propuesta educadora.
 
En una nota publicada en la revista Criterio (nº 2403, de mayo de 2014) aclara que “En mi libro El espíritu del educador señalaba que “una educación integral supone favorecer el crecimiento de habilidades sociales y de aquellos aspectos personales que hacen a la socialización. El fin de la buena educación no se agota en la preparación de hombres y mujeres competitivos para el mercado, sino que es auténticamente integral cuando impulsa a cada individuo al servicio, al cuidado del prójimo y del bien común. La apertura hacia quienes nos rodean, la preocupación por el destino de la comunidad, el deseo de aportar el talento propio para el progreso y la equidad de una nación y del mundo, forman parte de las metas irrenunciables que  toda educación que se precie procura favorecer en sus alumnos”. La educación de la sensibilidad y el ejercicio de la compasión son pasos imprescindibles para la construcción de una vida plena, aún cuando muchos perciban que los jóvenes “no tienen ganas de hacer proyectos de vida”, dato que debe tenerse muy presente a la hora de elaborar acciones educativas”.
A continuación desarrolla lo que para él significa la pedagogía de la compasión.

“La pedagogía de la compasión

Tenemos que educar la sensibilidad de los alumnos dentro de lo que llamo pedagogía de la compasión, un elemento central y decisivo. Compadecerse significa “compartir la desgracia ajena, sentirla, dolerse de ella”. En el libro antes citado afirmé que “la compasión supone compartir, asumir el dolor y acompañar a quien sufre. Es por lo tanto una toma de posición de toda la persona. No es un ejercicio intelectual ni una disquisición filosófica o política, aunque no las descarta ni las anula”.

Uno de los referentes de la ética del cuidado, Nel Noddings, ha señalado que existen cuatro componentes pedagógicos para favorecer las relaciones de ese tipo en la escuela:

-Modelar: El primero que debe dar ejemplo en las habilidades de cuidado es el propio docente: el manejo de las emociones, la comunicación y el reconocimiento de la responsabilidad de las propias acciones. Esto exige del docente autoobservación y reflexión continua sobre sus prácticas de relación. El educador se compadece de un alumno con dificultades intelectuales y le brinda apoyo especial y nuevas oportunidades, por ejemplo.

-Dialogar: para constatar la pertinencia de las propias acciones. Conocer y comprender al otro, aprender de sus intereses, expectativas, dificultades. Y, por supuesto, aprender a escuchar, tópico prácticamente inexplorado en la propuesta escolar tradicional.

-Practicar: poner en acción sus habilidades de cuidado. La primera de ellas es la resolución de conflictos: enseñar que el conflicto es inevitable, pero que se puede manejar. Aprendizaje en conciliación, toma de decisiones, cómo entender al contrario, cómo amarlo, para juntos construir un mundo mejor.

-Confirmar: afirmar y estimular lo mejor de cada uno. Actitud de confianza del docente.

La pedagogía de la compasión no es una simple técnica para el manejo de grupos o para solucionar problemas, sino que puede transformar la forma en que se relacionan los alumnos. El otro, el semejante, no es un accidente en nuestra vida, sino parte necesaria de ella. A partir del reconocimiento del otro, la pedagogía de la compasión debe favorecer el desarrollo de las cualidades para compartir, entre ellas la sensibilidad, para captar riquezas, debilidades, matices, estados de ánimo, posibilidades, situaciones de vida. También debemos cultivar en nuestros alumnos la atención, para “saber leer” lo que le pasa al prójimo. Por último, desarrollar el compromiso personal con el otro, lograr que cada alumno se pregunte “qué puedo hacer por el que sufre”.

El tercer paso es descubrir que el sufrimiento de los demás no me es indiferente, que cada uno tiene algo que hacer y qué decir frente al sufrimiento del prójimo. Entra a jugar el concepto de necesitado, de pobre. El pobre no es una idea romántica, sino un ser humano que sufre y sobre el cual se tiene que volcar la compasión de sus semejantes, acompañarlo, procurar colaborar frente a su dolor. El pobre es aquel que sufre, aquel que debe motivar la compasión de sus pares. Puede ser un compañero aislado o burlado, un hermano incomprendido, un padre abatido, un mendigo abandonado, un desempleado, un marginado por un sistema insensible. La pedagogía de la compasión desemboca en el servicio hacia el pobre, que es entrega generosa y que se expresa a través de experiencias concretas y progresivas.

De esta forma, la educación cumple con su función de humanización. Ya en el Génesis se plantean las dos preguntas antropológicas más importantes: ¿quién es el hombre? y ¿quién es mi prójimo? Estas preguntas, que encierran las dos grandes preocupaciones de toda persona, se vuelven a pronunciar cada día en cada escuela. Y se responden cada día y en cada escuela.

La primera pregunta fue respondida por el propio Dios en su acto creador: “Hizo al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza”. La segunda pregunta, en cambio, la hizo el propio Dios: “Caín, ¿dónde está tu hermano?”. Sabemos la respuesta de Caín, repetida hasta el hartazgo a lo largo de la Historia y actualizada por la indiferencia, el individualismo y el desinterés por el prójimo. La pedagogía de la compasión procura que la respuesta al interrogante divino que podamos dar docentes y alumnos sea “aquí, conmigo”.  Por ello el papa Francisco insiste, desde la homilía de la misa del inicio de su ministerio, en que todos “seamos custodios de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro”.”

Esta es la propuesta que nos hace Gustavo Magdalena. Todo un desafío. Y muy necesario si tenemos en cuenta que estamos formando a personas. Y en ese proceso, a nosotros nos toca la responsabilidad de dar lo mejor de sí, los elementos necesarios.