Esto es lo que postula Jean Pierre Astolfi, un académico francés, especialista en educación de la ciencia.
“El problema de error en el aprendizaje
es seguramente tan antiguo como la enseñanza misma. Sin embargo, nos
encontramos continuamente con el error en la vida diaria, y el sentido común no
deja de repetirnos que sólo dejan de equivocarse los que no hacen nada… En la
mayoría de las actividades que practican los jóvenes, desde el deporte a los
juegos de ordenador, lo consideran como un desafío, objeto de apasionadas competiciones
entre amigos, como una ocasión más de superación. Sin duda porque sienten que
aprenden algo más en cada ocasión en que intentan algo en lo que equivocarse."
"En la escuela todo cambia. El error es fuente de angustia y
de estrés.”
Este "error como fuente de angustia" es lo que veremos a continuación:
“El error parece una buena
forma de analizar modelos pedagógicos; es la piedra de toque de una mayor
profesionalización del trabajo del enseñante.”
Astolfi considera el error como un indicador de procesos:
"En los modelos constructivistas los errores no se
consideran faltas condenables ni fallos de programa lamentables: son síntomas interesantes
de los obstáculos con los que se enfrenta el pensamiento de los alumnos. “Vuestros errores me
interesan”, parece pensar el profesor, ya que están en el mismo centro del
proceso de aprendizaje que se quiere conseguir e indican los progresos conceptuales que deben obtenerse."
Aquí un video de cómo podemos aprender de los errores.

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