viernes, 10 de julio de 2015

La escuela que aprende de las escuelas


La escuela aprende de las escuelas.

 
ü     Programa Aprender de las Escuelas
Salta (Noroeste argentino)
En Argentina hay escuelas que a pesar de trabajar en contextos adversos logran garantizar el derecho a la educación de todos sus alumnos. El proyecto “Aprender de las escuelas” se propuso encontrar algunas de esas escuelas, conocerlas, y reconocer todo aquello que sus equipos hacen para lograrlo.
Recorrimos la provincia de salta con esta meta. Encontramos escuelas abiertas, pujantes y comprometidas con los aprendizajes de sus alumnos. Son ejemplos que muestran que una educación de calidad para todos es posible.
 
“ Cuando la maestra se esmera mucho,
 
  yo, ya entiendo”    
                                                                                          
                                 Jennifer, alumna de 6° grado nivel primario, Escuela 4080, La Viña (Salta)
 
“Cuando empezas a focalizar en los aprendizajes, auto cuestionarte de qué manera enseñas, rehacer o desandar el camino mal hecho, comienza la mejora en la calidad educativa. También es importante sacar a los niños de estereotipos, desechar todas las prácticas áulicas rutinarias que no dan resultado. Nuestra escuela trabaja desde el compromiso social, y siente que con un poco de amor, todo se puede.”
                                                                 Liliana, ex directora de nivel primario, escuela 4795, Tartagal
 
 
 

“Toda institución debe organizarse para la consecución de sus fines y, por lo tanto, debe tener capacidad para corregir los desvíos. Esta corrección de los desvíos puede pensarse desde dos perspectivas, que darán dos modelos bien dispares de cómo organizarla y cómo administrarla.
La perspectiva tradicional piensa a la gestión y la organización desde el paradigma del control. Pero prevenir el error, y dirigir a la organización hacia sus objetivos, no es la única manera de plantearlas.
Otra forma es pensarlas desde el paradigma del aprendizaje institucional, que significa por un lado reconocer y corregir el error, pero también flexibilizar a la organización facilitando el aprendizaje de nuevos procedimientos y nuevas respuestas frente a los nuevos desafíos. En suma, frente a la organización rígida y endodirigida, que desconoce los cambios y turbulencias externas, una organización flexible y heterodirigida, que no sólo acepta el desafío del entorno sino que es capaz de aprovecharse de él como motor de la transformación institucional.
Peter Senge plantea la idea de la organización inteligente. Estas organizaciones inteligentes son las que están abiertas al aprendizaje.
La disciplina es una senda de desarrollo para adquirir ciertas aptitudes y competencias. La práctica de una disciplina supone un compromiso constante con el aprendizaje.
Necesitamos ‘escuelas inteligentes’, es decir escuelas organizadas flexiblemente, con capacidad de transformación permanente.
Este estilo de gestión eficiente se basa en un modelo de planificación opuesto a la planificación clásica normativa.
Sus características principales son (Aguerrondo, 1992b):
a.       No se basa en las normas de lo que debe ser, sino en la realidad de lo posible.
b.      No trata de hacer todo junto sino de priorizar en función de la importancia de los problemas.
c.       Lo que hoy no es posible, puede serlo mañana, si se van abriendo las condiciones de su factibilidad.
d.      No se trata de administrar la institución sino de guiarla hacia su transformación.”
Inés Aguerrondo, La escuela como organización inteligente. Ed. Troquel - Primera edición, marzo de 1996, Capítulo 1 La escuela transformada: Una organización inteligente y una gestión efectiva

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