La escuela aprende de las escuelas.
ü Programa
Aprender de las Escuelas
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Salta (Noroeste argentino)
En
Argentina hay escuelas que a pesar de trabajar en contextos adversos logran
garantizar el derecho a la educación de todos sus alumnos. El proyecto “Aprender
de las escuelas” se propuso encontrar algunas de esas escuelas, conocerlas, y
reconocer todo aquello que sus equipos hacen para lograrlo.
Recorrimos
la provincia de salta con esta meta. Encontramos escuelas abiertas, pujantes y
comprometidas con los aprendizajes de sus alumnos. Son ejemplos que muestran
que una educación de calidad para todos es posible.
“ Cuando la maestra se esmera mucho,
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yo, ya entiendo”
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Jennifer, alumna de 6° grado nivel primario,
Escuela 4080, La Viña (Salta)
“Cuando
empezas a focalizar en los aprendizajes, auto cuestionarte de qué manera enseñas,
rehacer o desandar el camino mal hecho, comienza la mejora en la calidad
educativa. También es importante sacar a los niños de estereotipos, desechar
todas las prácticas áulicas rutinarias que no dan resultado. Nuestra escuela
trabaja desde el compromiso social, y siente que con un poco de amor, todo se
puede.”
Liliana, ex directora de nivel primario,
escuela 4795, Tartagal
“Toda institución debe organizarse para la consecución de sus fines y, por lo tanto, debe tener capacidad para corregir los desvíos. Esta corrección de los desvíos puede pensarse desde dos perspectivas, que darán dos modelos bien dispares de cómo organizarla y cómo administrarla.
La
perspectiva tradicional piensa a la gestión y la organización desde el
paradigma del control. Pero prevenir el error, y dirigir a la organización
hacia sus objetivos, no es la única manera de plantearlas.
Otra forma es pensarlas desde el paradigma del
aprendizaje institucional, que significa por un lado reconocer y corregir el
error, pero también flexibilizar a la organización facilitando el aprendizaje
de nuevos procedimientos y nuevas respuestas frente a los nuevos desafíos. En
suma, frente a la organización rígida y endodirigida, que desconoce los cambios
y turbulencias externas, una organización flexible y heterodirigida, que no
sólo acepta el desafío del entorno sino que es capaz de aprovecharse de él como
motor de la transformación institucional.
Peter Senge
plantea la idea de la organización inteligente. Estas organizaciones
inteligentes son las que están abiertas al aprendizaje.
La disciplina es una senda de desarrollo para
adquirir ciertas aptitudes y competencias. La práctica de una disciplina supone
un compromiso constante con el aprendizaje.
Necesitamos
‘escuelas inteligentes’, es decir escuelas organizadas flexiblemente, con
capacidad de transformación permanente.
Este estilo
de gestión eficiente se basa en un modelo de planificación opuesto a la
planificación clásica normativa.
Sus
características principales son (Aguerrondo, 1992b):
a.
No
se basa en las normas de lo que debe ser, sino en la realidad de lo posible.
b.
No
trata de hacer todo junto sino de priorizar en función de la importancia de los
problemas.
c.
Lo
que hoy no es posible, puede serlo mañana, si se van abriendo las condiciones
de su factibilidad.
d.
No
se trata de administrar la institución sino de guiarla hacia su transformación.”
Inés
Aguerrondo, La escuela como organización
inteligente. Ed. Troquel - Primera edición, marzo de 1996, Capítulo 1 La escuela transformada: Una
organización inteligente y una gestión efectiva
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